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  • Raquel Parra Ortega

4 estrategias para no tomar nada personal.

Las relaciones que tenemos son un reflejo de nosotros mismos. Somos seres sociales que mayormente interactuamos con personas en una escala que va desde la intimidad con quienes convivimos hasta las personas desconocidas en la calle.

En ocasiones, tratamos de mantener una relación que nos hace daño porque creemos que la necesitamos. Si analizas de cerca dicha situación, lo que verdaderamente verás proyectado es tu relación contigo mismo.

Conoce 4 estrategias para no tomar nada personal.

1. Deja de entregar tu poder.

Al tomar las cosas de manera personal estas entregando a otros tu poder y responsabilidad sobre lo que sientes y piensas. Lo que piensas de ti mismo no debiese tener influencia externa. ¿Eres bello/inteligente/capaz porque te sientes bello/ inteligente/capaz o porque te dijeron? Cuando tomamos acciones o comentarios de los demás de forma personal, es un indicativo de que nuestra mente está otorgando su poder a otros.

2. Utiliza la empatía.

Una buena táctica es aplicar el antiguo, mas nunca obsoleto, método de ponerse en los zapatos del otro. Intentar comprender qué siente o qué trata de transmitir. Analiza si la persona siempre tiende a criticar, culpar, humillar o si la misma situación que se ha presentado la ha sacado de control. Tal vez sus habilidades sociales son limitadas y siente que la única manera que le presten atención es mediante una actitud desafiante. Quizás es solo un mal día para esa persona y está desahogando su frustración contigo. La clave está en no llegar a conclusiones inmediatas, en ocasiones el señalamiento no va dirigido a nosotros sino a las percepciones de la misma persona hacia ella y en el momento las proyecta hacia nosotros.

3. En espacio entre tú y tus emociones.

Cuando conoces tus zonas sensibles estarás mejor preparado para sobrellevar con éxito interacciones de tipo confrontantes. Antes de contestar o reaccionar, observa tus emociones y mira qué está sucediendo en realidad; es una manera de cuidar tu salud mental, tu propio espacio donde solo entrará lo que tú permitas. Cuando estés listo para enfrentar la situación, la emoción pasará a un segundo plano mientras la otra persona se explique, ofrécele un tiempo para escucharla y luego dialoga tu posición: “Me parece bien, no te había entendido”,”Me parece que estás siendo agresivo”,“lo que me pides es absurdo”. Observa si la persona que confrontas respeta tu espacio o si es una situación que se repite constantemente. De ser así, toma una decisión de limitar la relación (si es un familiar) o romperla definitivamente, ya que reconoces que la relación te hace daño.

4. Confía en ti.

Nuestras relaciones con otras personas son sumamente importantes, pero debemos recordar que la relación más importante que tenemos es con nosotros mismos. Cuanto más sepas de ti mismo, menos atención darás a lo que otros piensen de ti, sea positivo o negativo. Llevarás una vida llena de dicha, abundancia y bienestar cuando te orientes a partir de tus recursos internos, de tu energía interna, de tu conciencia.

Cuando no tomes nada personal no necesitarás depositar tu confianza en lo que digan o hagan los demás. Cree en ti.


Este texto está inspirado en la lectura y reflexión del primero de Los cuatro acuerdos del doctor Ruiz,



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